39 años ininterrumpidos de compartir con los papás la enorme responsabilidad de educar a sus hijos. Nunca pensé que mi destino sería estar entre niños y menos entre los más pequeños.
Cuando llegué al kindergarten y los vi, supe que ahí estaba mi tan preciada vocación. Al maestro se le conoce a través de sus alumnos. En este momento, viéndolos a todos ustedes, puedo decir con seguridad que soy muy afortunada. Durante estos 39 años he sembrado en tierra muy fértil, en los pequeños corazones que después de tantos años, me retribuyen ese cariño estando presentes hoy en éste, el momento más difícil de mi vida.
Me ha tocado trabajar con niños y padres de familia de diferentes generaciones. Desde luego les digo que han cambiado mucho, no son los mismos quienes recibí en el antiguo colegio a quienes recibí aquí. Dios me ha dado paciencia y ayuda para entender estos cambios.
Ustedes saben que su maestra de kínder, para bien o para mal, no ha sido igual a las demás. Llevo una relación con los niños fuera de lo establecido. Muchos se acordarán de haber ido a comer a mi casa, de ayudarme a lavar el coche, de acompañarme a comprar la despensa, cuando su mamá se tenía que ir a una boda y yo me tenía que hacer cargo de ustedes. También para eso servía Rayito, para comer en Atlixco, jugar guerra de globos con agua – también con los papás-, ir de excursión a Nautla, a ver las tortugas o a ver las Mariposas Monarca andando dos horas a caballo, cosa que hice apenas hace tres años, no crean que lo hice hace 20 ó 30. Y hace más de 30 años que empecé a darles su té en la mañana porque hacía frio. Ya después me lo exigían o se lo pedían a su mamá o a su abuelita en casa.
Los que han estado conmigo me han visto disfrazada para el Carnaval, y en Halloween fui la bruja que los perseguía. Entre clases, cuando necesitaba ir al baño, al cerrar la puerta me empezaban a tocar a manotazos gritándome: “¡Lobo bigotón!”. Y yo les contestaba imitando diferentes voces: “¡Ya voy a salir!” o “¡déjenme en paz!”. No creo que esto lo hayan hecho con las demás personas.
De todas mis actividades, la que fue la cereza en el pastel la viví este mayo pasado, cuando los papás compartieron y apoyaron mi locura. El día de la madre les había enseñado a los niños a bailar danzón y viendo su entusiasmo y la emoción que tenían, pensé en llevarlos a Veracruz para que pudieran bailaran en el Zócalo. Y fue un sábado a finales de mes que entre cientos de personas, mis niños bailaron durante una hora, sin que nadie los obligara. Créanlo que para mí fue una satisfacción enorme el verlos ahí con esa entereza, esa emoción, con esa seguridad; sintiéndose soñados como si estuvieran en un show. |
Después de tantas satisfacciones que he tenido durante estos 39 años con mis 568 alumnos – los tengo a todos anotados en mi libretita -, llegó el momento de decir adiós al Kindergarten. Es un momento muy difícil que significa desprenderme de lo que ha sido mi vida, mas gracias a la ayuda primero de Dios, que me hizo comprender que el momento había llegado, y al apoyo y trato tan humano que me dio la Licenciada Miranda Tejeda, la nueva Directora Administrativa del Colegio, es que en estos momentos les puedo decir “adiós”.

Mi mayor satisfacción es poder ver a todos mis niños de 5 a 40 años, éstos últimos convertidos en hombres y mujeres de bien. Estos días han sido tan difíciles, porque al invitarlos a venir hoy, pude verlos con sus hijos, con sus familias, con sus profesiones. Y con sus negocios, con su notaría o su consultorio médico. Son de verdad de llamar la atención. Y mi orgullo es que son míos, que yo los recibí de pequeños, y que ahora algunos están en Alemania o en Canadá, o en alguna parte del mundo abriéndose camino y siendo responsables, Son mi orgullo porque yo puse mi granito y puedo ver que dio frutos. Mi Colegio ha puesto en todos firmes cimientos que han servido para construir muchas vidas muy felices.
Pues sean todos muy felices y nunca me olviden, que ustedes siempre han estado y estarán en mi corazón. Quiero mencionar en especial a mis tres niños Jorge, Martha y Chío, que ya se me adelantaron. Para ellos mi recuerdo y mi cariño.
Y recuerden: “El verdadero éxito en la vida de una persona, se refleja en la huella que deja, cuando se va”.
¡Muchas gracias!
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