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Colaboradores y clientes para el futuro, motivos por las que Volkswagen de México subvenciona el taller automotriz del colegio.
Si se pregunta a un mexicano qué puede asociar con Alemania, la mayoría de las veces sale a relucir, junto con los conceptos Oktoberfest y fútbol, el nombre de la mayor empresa automotriz alemana: Volkswagen.
El "escarabajo" o "vocho" es todavía el símbolo de la movilización de la clase media aunque su presencia ya no predomine en las calles. La planta Volkswagen en Puebla emplea 14,000 trabajadores, quienes diariamente producen 1,500 vehículos. Muchos mexicanos también suelen asociar la marca Volkswagen con las virtudes y los valores de los alemanes, tales como esfuerzo, fiabilidad y calidad.
Un ejemplo en este sentido son también los colegios alemanes, de manera que no es ninguna casualidad que muchas personalidades importantes de la sociedad mexicana sean egresados de estas instituciones e inscriban en ellas también a sus hijos. Asimismo, muchos de ellos mantienen lazos estrechos con el colegio y otros también se comprometen por él, como Thomas Karig colaborando en el Consejo Directivo.
¿Por qué se ha comprometido usted desde hace 20 años, además de su importante y demandante actividad en la empresa Volkswagen, a colaborar en el Consejo Directivo del Colegio Humboldt?
Todo empezó cuando el colegio solicitó a Volkswagen enviar un representante que pudiera ser parte del Consejo. Yo fui elegido debido a que en ese entonces desempeñaba un puesto de gran responsabilidad en el Departamento de Finanzas y mis hijos estudiaban en el colegio. Con el tiempo me fui encariñando con esta actividad. Y en los últimos años hemos logrado algunos objetivos. Hoy contamos con un nuevo colegio.
Consolidar este proyecto fue algo grandioso, sobre todo poder convencer a la Dirección de Volkswagen de participar en el financiamiento de la construcción, algo totalmente inusual.
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Gracias a la subvención de Volkswagen, desde hace unos años los alumnos tienen la posibilidad de llevar a la práctica en su propio taller lo que han aprendido, ¿qué expectativas tiene su empresa respecto a este compromiso?
En primer lugar para Volkswagen es normal, por la estrecha unión que tiene con el colegio, poder apoyarlo siempre que sea necesario. Y con mayor razón si de automóviles se trata.
Después está, por supuesto, el otro aspecto: Si podemos iniciar a niños y jóvenes en la técnica automovílística, probablemente los estamos motivando a hacer una carrera relacionada o por lo menos los guiamos hacia la marca. En caso de que no llegue a ser un empleado de la empresa, tal vez sí llegue a ser un cliente. Lo que sí está muy claro es que también en México hay gran escasez de ingenieros con una buena preparación.
Según su opinión ¿qué importancia tiene el colegio para el consorcio Volkswagen?
El hecho de que aquí en Puebla existía un colegio alemán fue con seguridad un factor importante que se consideró para la construcción de la planta al inicio de los años sesenta. Al respecto existen dos aspectos importantes para empresas como la nuestra, uno es: el lugar donde los hijos de nuestros expertos provenientes de Alemania van a estudiar, ya que por lo general, vuelven a su país de origen después de entre tres y cinco años, debiéndose integrar nuevamente sin problema a su sistema de educación. El otro aspecto sería que el colegio alemán es de hecho (se puede comprobar) un semillero de nuestros empleados del futuro. Así es que muchos de los egresados del Colegio Humboldt trabajan hoy para Volkswagen.
La importancia de un colegio alemán para Puebla como ciudad industrial en la que se han asentado al lado de Volkswagen, infinidad de empresas proveedoras, también es considerada por el Gobierno del Estado de Puebla. Esta fue la razón por la que al menos once hectáreas de terreno fueron donadas al colegio para la construcción de sus nuevas instalaciones.
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